Héroes con perfil humano

11 06 2008

23 de Marzo del 2008

Roel Jiménez
Agencia Reforma

Monterrey— El primer vistazo a la adaptación al cine del comic ‘Watchmen’ ya circula en Internet con varias fotos de los personajes principales, pero la pregunta de muchos fans sigue en el aire: ¿valdrá la pena verla en acción viva?

La cinta dirigida por Zack Snyder, quien antes realizó ‘300’ (también adaptada de una historieta), tiene en su camino a la pantalla grande un difícil reto, pues el comic en que está basada es considerado mítico dentro del universo de los superhéroes.

A un año de llegar a las salas cinematográficas, el joven director ya puso rostro a cinco de los protagonistas de ‘Watchmen’: Jeffrey Dean Morgan es El Comediante, Patrick Wilson interpreta a Búho Nocturno, Matthew Goode da vida a Ozymandias, Jackie Earle Haley personifica a Rorschach, y Malin Akerman desarrolla el papel de Espectro de Seda.

Creada por los británicos Alan Moore (escritor) y Dave Gibbons (dibujante), la historieta la publicó por primera vez DC Comics, editorial dueña de héroes como ‘Superman’ y ‘Batman’, durante los años 1986 y 1987 como una serie de 12 números, siendo reeditada varias veces y traducida a distintos idiomas, entre ellos el español.

‘Watchmen’ se convirtió en 1988 en la primera novela gráfica en conseguir un premio Hugo, galardón otorgado a escritores de ciencia ficción y fantasía.

También es la única obra de su género que aparece en la lista ‘100 Best Novels: 1923 to the Present’, elaborada en 2005 por la revista Time.

La gran aportación de este comic a la transformación de los superhéroes en los años 80 fue mostrarlos menos poderosos y más cercanos al público, sufriendo pérdidas y lidiando con dudas sobre su misión, como cualquier persona.

Además, dejó claro a los editores que un estilo maduro y profundo es también bien aceptado entre el público seguidor de las historietas.

Moore es creador de otros exitosos comics como ‘V de Vendetta’, ‘La Liga Extraordinaria’ y ‘Desde el Infierno’, y se sabe que nunca está de acuerdo en cómo se adaptan sus historias a la pantalla grande. El resultado en taquilla de las antes mencionadas parece darle la razón, ¿tendrá ‘Watchmen’ mejor suerte?

Unos superhéroes muy normales
La trama de Watchmen se desarrolla en 1985, cuando Estados Unidos está a punto de entrar en una guerra nuclear con la Unión Soviética.

En este escenario, se narra la historia de un grupo de superhéroes del pasado y el presente, y los hechos que rodean el misterioso asesinato de uno de ellos.

‘Watchmen’ presenta a sus héroes como gente común que debe enfrentar sus propios conflictos éticos, individuos que luchan contra trastornos y fracasos y que, con excepción del Dr. Manhattan, carecen por completo de superpoderes, pero eso no los detiene para luchar contra las fuerzas del mal.

La ciudad de Nueva York retratada refleja perfectamente el espíritu estadounidense de aquellos años: es la época de los yuppies, los inicios de las computadoras personales, el desarrollo de las primeras multinacionales, los políticos neoconservadores y la Guerra Fría.

El mundo vive una bonanza tecnológica con una mezcla de euforia y terror morboso, ante la amenaza del “dedo sobre el botón rojo”.

Eso ocurría en la realidad cuando se lanzó el comic, lo que contribuyó a que el público se sintiera más identificado con lo que ocurría en la ficción.

[Fuente: periócido El diario (de México)]





Jordi Juanmartí, en El pequeño Nemo #23

19 04 2008

“El tiempo le ha sentado muy bien [a V de Vendetta], y mantiene su capacidad de sorpresa y fascinación, siendo capaz de seguir incitando al mismo tiempo terror y esperanza… (…) A lo largo de unas doscientas páginas, los autores británicos nos han desazonado con un futuro horripilantemente posible, mucho más allá de los que Orwell o Huxley pudieran haber imaginado. Su visión de una sociedad aborregada, bajo el yugo de unos gobernantes sin escrúpulos que usan la tecnología y recursos humanos de que disponen para dormir a sus ciudadanos, nos aterra. Pero al mismo tiempo nos otorgan la esperanza de que haya alguien que nos obligue a pensar y reaccionar.”





Rafale Marín, en Bibliópolis

19 04 2008

“La publicidad de este tebeo, por una vez, no se basó en frases bonitas que nada significaran. “V de Vendetta es todo lo que los cómics no se supone que son”, llegó a decirse, y era cierto, porque la historia que aquí se cuenta, el mensaje de subversión que llega a proponerse, dista mucho de cuanto se había intentado antes (y se ha intentado después) en el campo de la historieta. Alan Moore y David Lloyd, entonces en los primeros pasos de sus respectivas carreras, son británicos, y esa forma de ver el mundo y la historia se cuela por cada una de las viñetas de esta serie. George Orwell no está, quizá, demasiado lejos de este mundo postnuclear fascista con campos de concentración y cámaras de televisión controladas por un líder mesiánico y de físico vulgar, pero en la amalgama de influencias que pueden rastrearse como precedentes de este cómic único, tampoco puede obviarse a Huxley, a Farenheit 451, El conde de Montecristo, Lagardère o El Hombre que ríe, a series televisivas como El prisionero, a la Segunda Guerra Mundial recordada o aprendida de oídas por los autores, o iconos culturales como El Fantasma de la Ópera, con un algo de La Sombra o El Zorro o Robin Hood y un mucho de científicos locos, de esos que disponen de ingentes recursos económicos y viven en los sótanos de mansiones imposibles, xanadús donde alternan el parque de atracciones y el mausoleo de pesadilla.
En V de Vendetta no hay concesiones a la galería: la historia es tenebrosa y el dibujo refuerza una y otra vez la indefensión, la brutalidad, el desamparo de todos los personajes, buenos y malos (si buenos y malos hubiera), víctimas y verdugos (roles que se intercambian una y otra vez conforme avanza el relato), vengadores que no encuentran la paz y vengados que agradecen la muerte. Lloyd saca partido de sus limitaciones como artista y en su dominio del contraluz retrata una sociedad inglesa extrapolada a la sumisión de la barbarie: se respira el ambiente marrón de las calles húmedas, la opresión de los lugares cerrados y la muerte que el otoño (las historias se desarrollan en noviembre, puesto que Guy Fawkes, a quien el personaje V reivindica en su causa a través de su disfraz, intentó volar el Parlamento el día 5 de ese mes) contagia a los árboles de los parques. El puñado de personajes que puebla esta historia tiene un elemento común: todos están solos.”